El vehículo pasa al despiece, una vez se ha descontaminado. Se desmontan todos aquellos componentes que puedan se reutilizdos. Los componentes que no sean aprovechables, se gestionarán como residuos no peligrosos, almacenándose por separado según su naturaleza. Con todo esto, el desguace ha dejado de ser un basurero de coches y se ha transformado en un centro de reciclaje ya que casi el 95% del vehículo se puede utilizar de nuevo como material de fabricación para otros elementos.
Tomamos la protección del medio ambiente como una prioridad. Todos los vehículos desguazados reciben el tratamiento para vehículos fuera de uso (VFO). Después de la recepción y registro de los vehículos en el desguace entren en la zona de descontaminación, la que dispone de pavimento impermeable y sistema de recogida de derrames. En esta zona se extraen combustibles, aceites, líquidos refrigerantes, limpiaparabrisas, líquido de frenos, baterías, filtros de aceite y combustible, gas del aire acondicionado, zapatas de freno con amianto, condensadores con PCB y componentes con Hg. Los residuos peligrosos segregados se almacenan dentro de esta misma zona, en contenedores debidamente etiquetados a la espera de ser recogidos por gestor autorizado.